Dealing with acne: sentimientos

Hello chicas, deseando que su semana comience bien, hoy quiero platicarles algo un poco diferente a lo que usualmente publico por acá. He tenido varios cambios en los últimos dos meses, no sé si pondré todo aquí pero el tema principal de hoy es: el acné.

Siempre he sido una persona que tiene granitos. Comencé a lidiar con eso por ahí de los trece años, en plena pubertad. Nunca fue una situación demasiado alarmante; dos o tres brotes, y más que nada espinillas. Mi piel es grasa, y también ha sido complicado tratar con ello, pero he sobrevivido. Hasta ahora

Hace más de un año -para ser exactos, en abril de 2018-, tuve muchos brotes de acné. Fue una situación fuera de lo normal, tan así que hasta en casa lo notaron: “¿Qué sucedió? ¿Quieres ir al dermatólogo?”. Preguntas que aumentaron mi inseguridad, porque era obvio que estaba consciente de los granos que tenía. 

Pasaron algunos días, y cuando terminaron las vacaciones de semana santa decidí comenzar una rutina de skincare. No podía continuar con mi piel así de maltratada. Cambié muchas cosas, no sólo el cuidado; dejé de consumir lácteos, chatarra, grasa, carne, etc. Poco a poco, comencé a ver una que otra mejora, los brotes iban disminuyendo cada vez más, hasta regresar al punto normal para mí, que es tener uno o dos granitos activos.

Ese mismo año, en el verano me diagnosticaron endometriosis. No sé si alguna de ustedes conozca qué es o si la padece, pero fue un golpe duro para mí, puesto que si hay algo que detesto es estar en tratamientos interminables. Porque sí, la endometriosis no tiene cura. 

Para no hacerles el cuento largo, en agosto de 2018 comencé a tomar unas pastillas para tratar mi padecimiento. Pastillas que, como es de esperarse, alteran tu cuerpo y tus hormonas. De todos los efectos secundarios que podían sucederme, mi estómago fue el que más sufrió con dolores e inflamación (y constantemente me enfermaba, aunque de manera leve). Algunos cambios de humor se hicieron presentes, pero nada más

Regresando a este año, finales de mayo de 2019. Termino mi caja de las pastillas y me pregunto, ¿debo seguir hasta agosto? Quiero dejarlas ya. Entonces, hablo con mi médico y me autoriza terminar ahí el tratamiento. Yo estaba feliz de la vida; no más pastillas, no más gastos fuertes en medicinas, de nuevo seré yo. 

Pero oh, sorpresa… ¿Recuerdan que mencioné que es un tratamiento que altera las hormonas? Pues el efecto me pegó fuerte. Anteriormente, hubo una ocasión en la que no tomé la pastilla por tres días y me fue fatal. Cuando terminé el tratamiento, todo fue bien, no tuve malestares los primeros días y pensé “ya la libré”. Error. 

Resulta ser que, cuando comencé a tener mi periodo de nuevo, el efecto más fuerte que llegó a mi cuerpo fue el acné. Comenzó con rojez, después con un poco de dolor en la parte baja de mi mejilla derecha, y terminó con brotes. Horribles y dolorosos brotes. En su momento me pregunté, ¡¿qué está pasando?! Repasé mi rutina de skincare, sólo estaba usando un producto nuevo. ¿Mi alimentación? Igual que en los últimos meses. ¿Cuál era el cambio más importante en mi vida? Dejar las pastillas.

Este viernes se cumplen dos meses de que terminé las pastillas, y mi rostro sigue igual o peor. La verdad es que me he sentido desesperada, porque en medio de este tiempo tuve mi graduación de la universidad, comencé a trabajar, y varias cosas más; en todas las ocasiones me he sentido muy consciente de cómo luce mi rostro, y eso me destroza

Sé que muchos podrán pensar que tal vez estoy exagerando, pero siendo muy sincera, esto me ha bajado la autoestima de una forma significativa. Una autoestima que había tratado de mantener por algunos años, después de esforzarme en aceptarme más y cambiar la forma en cómo me veía a mí misma.

Ahora, cuando me veo al espejo me siento mal. Hay momentos en los que la desesperación es tanta que me echo a llorar. La buena noticia es que el viernes por fin iré a consulta con una dermatóloga. No sé qué esperar ni quiero hacerme ilusiones, pero me da tranquilidad saber que me podrá ayudar con esta situación.

Quería compartirles esto porque siento que en ocasiones nos guardamos los sentimientos “negativos”, y eso es mucho peor para nosotros. No sé quiénes leerán esto, si se identificarán o si les causará indiferencia, pero sentí que expresarlo de cierta forma podía darme un poco de tranquilidad. 

Sé que esto es un blog de belleza, y así se mantendrá -promesa-, pero dependiendo de cómo me vaya el viernes, me gustaría platicarles cómo voy llevando esto del acné, si iniciaré tratamiento o no, si es algo grave o si es leve, todo. ¿Mi conclusión por el momento? Creo que es acné hormonal, porque casi todo está por la barbilla (concentrado en la parte baja de mi mejilla). 

Trataré de no desesperarme, porque sé que esto llevará tiempo. Algunas cosas las platicaré por mi instagram, para no llenarles de entradas el blog, y en ocasiones actualizaré por aquí la cuestión. Mientras tanto, feliz semana a todas, gracias por leerme. Un abrazo. ♥︎

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