Dealing with acne: el cambio

Hello girls! Espero que su semana vaya fabulosa. Hoy les comparto la continuación de mi experiencia con el acné (la primera parte aquí). Justo acabo de ir a la dermatóloga hace dos días, y pues las cosas tomaron un rumbo nuevo.

Los días pasaban y pasaban y no estaba segura de qué esperar. Pastilla todos los días, usualmente después de comer. Gel cada noche como último paso, aunque las primeras dos semanas no fue diario porque me resecaba mucho la piel, y no podía usar hidratante. Así me la pasé el poco más del mes que estuve tomando mi tratamiento inicial.

Sin duda, los primeros días fueron complicados. Una de las cuestiones del acné es que reta tu paciencia, puesto que no se va en una semana, ni en tres. Veía mi rostro cada mañana y cada noche, pensando qué había hecho yo para que esto me sucediera… Mi desesperación estaba muy presente, pero al mismo tiempo sentía cierta tranquilidad porque sabía que el tratamiento tendría efecto en algún momento.

No pasó.

Mientras que vi ciertas mejoras a las tres semanas, se quedó estancado el avance y a los pocos días de nuevo tenía brotes, al mismo tiempo que los antiguos seguían rojos, algo dolorosos o sin secar en un cien por ciento. Cuando se iban unos, llegaban otros y pensé “¿me está sacando todo el tratamiento, o no está funcionando?”.

El lunes que visité a mi doctora estaba tranquila; ella sabría cuál es el mejor paso a seguir. Sí recordé que me había comentado que hay un tratamiento más fuerte, pero no estaba segura de los detalles.

¿Y qué sucedió? Pues efectivamente el avance no era notorio. 38 días de pastillas con varios de gel no dieron efecto. Mi dermatóloga me dijo que era tiempo de pasar al tratamiento que es más efectivo, pero más fuerte. En ese momento sentí miedo por mi estómago -tratamientos anteriores han hecho su efecto-. Pero no me imaginé que esa sería la menor de mis preocupaciones.

Resulta que, para tomar ese tratamiento, deben hacerme algunos análisis clínicos -uno de mis terrores es que me saquen sangre- para verificar que estoy en condiciones de iniciarlo, pues puede caer fuerte en el hígado. Ahora no sé cómo sentirme; me da miedo no estar lo suficientemente saludable y que al final no pueda tratar mi acné, pero también me asusta tener que ir a que me saquen sangre, la ansiedad de ver si sufro efectos secundarios, el gasto que va a representar, y demás.

Lo que quiero decirles con todo esto es que: está bien tener miedo, pero debemos aprender a enfrentarlo. Aún no voy a los análisis porque me enfermé del estómago, pero ya me hice a la idea de que tengo que pasarlo, si es que quiero mejorar. No sé si podré iniciar con el tratamiento, pero quiero ser positiva y pensar que sí. 

Aunque ahora estoy en stand by, espero pronto volver a encaminarme para mejorar mi situación. Por el momento sólo conservo la rutina de skincare que me recomendó la doctora -pronto se las comparto- y sigo usando mi medicamento tópico. Espero pronto regresar con buenas noticias.

That’s it, por ahora. En unos días creo que ya sabré si iniciaré con el tratamiento o no, así que les haré otra actualización pronto. Deséenme suerte, la necesitaré. ¡Gracias por leerme! Hasta la próxima. ♥︎

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