Agua micelar vs. bálsamo, ¿cuál es el mejor aliado para desmaquillar?

Miércoles… mitad de semana, y día de post. ¡Hola chicas! Hace poco integré a mi rutina un bálsamo desmaquillante de The Body Shop, y me dieron muchas ganas de hacer un post comparando su rendimiento con el del agua micelar. ¿Sirven igual o cuál es mejor? Vamos a averiguarlo.

agua micelar bioderma balsamo body shop

Sabemos que en el mercado hay muchísimos productos que sirven para retirar el maquillaje de nuestro rostro pero, ¿cómo saber cuál trabaja mejor? Como les contaba, hace poco adquirí un bálsamo que me ayuda a quitar el maquillaje. Y, mientras que me ha gustado muchísimo (reseña pronto), me dio curiosidad compararlo con mi agua micelar.

Entonces, ¿cómo los comparo? Para lograr ver cómo actuaba cada producto en diferentes situaciones, estuve intercalando su uso de la siguientes formas:

  • Bálsamo —> gel limpiador.
  • Agua micelar —> gel limpiador.
  • Bálsamo —> agua micelar —> gel limpiador.
  • Agua micelar —> bálsamo —> gel limpiador.

Gracias a esas variaciones, pude observar cómo trabajaba cada producto por su cuenta, y cómo lo hacían si los combinaba. Mi forma favorita (y la que uso actualmente), es retirar el maquillaje con agua micelar, usar el bálsamo y después continuar con mi rutina de skincare normal. 

Debo decirles que, aunque tienen un propósito parecido, los productos en mi opinión sí que trabajan diferente. El bálsamo limpia con mayor profundidad, y al tener una textura de mantequilla se deshace en el rostro, por lo que “derrite” el maquillaje. El agua micelar en cambio, retira la suciedad y maquillaje “capa por capa”, es decir, tarda un poco más en llegar hasta la base de los productos que tengamos en el rostro.

Algo que es definitivo: ambos son buenos. Decidí usarlos en el orden que les comenté previamente porque considero que se complementan muy bien. Además, al usar agua micelar nunca siento que mi rostro esté al cien por ciento limpio, y el bálsamo sí me da esa sensación (aunque claro, no me salto usar mi gel de limpieza). Y, el bálsamo retira con mayor eficacia los residuos que queden después del agua micelar.

Si me preguntan cuál de los dos recomiendo, diría que para desmaquillar de manera rápida y con buenos resultados, el agua micelar. Pero, si se quiere algo más profundo y que sea un paso de limpieza, el bálsamo. Ahora, combinar ambos ayuda a agilizar la rutina, y a retirar completamente el maquillaje.

Recordemos también que el agua micelar nos ayuda a corregir errores de maquillaje con mucha facilidad, por lo que no la descarto como un producto esencial en nuestra colección. En caso de que prefieran usar el bálsamo como desmaquillante, pueden tener un agua micelar pequeña para casos de emergencia, o de prisa.

Si hay algo que me gusta más del agua micelar que del bálsamo, es que la puedo usar a cualquier hora para refrescar mi rostro (claro, en días que no uso maquillaje). Con un algodón y poco producto retiro el exceso de grasa, refresco mi piel y la revitalizo. 

Así que, ¿quién es el ganador? Para mí ¡ambos! Los dos se pueden utilizar para cosas diferentes además de desmaquillar, pero juntos trabajan de maravilla. Al ser productos que no tienen alcohol o ingredientes agresivos, no resultaron una combinación fuerte para mi piel (y la ventaja que ya mencionaba: me asegura haber retirado todo el maquillaje). 

¿Ustedes qué opinan?, ¿prefieren agua micelar o bálsamo? Si prefieren otro producto para desmaquillarse cuéntenme en los comentarios. ¡Les mando un abrazo! Nos leemos pronto. ♥︎

*Todas las fotografías del post fueron tomadas por mí.

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